custodia compartida¿Es compatible el régimen de guarda y custodia compartida con los conflictos entre los cónyuges? Veamos la doctrina del Tribunal Supremo a éste respecto.

Tribunal Supremo. Sentencia de 16-02-2015.

La sentencia que hoy traemos al blog trata de un matrimonio que se divorcia y la esposa, llamada Justa, pide que se le conceda la guarda y custodia de su hijo, fijándose un régimen de visitas a favor del padre, llamado Camilo, quien tendrá que abonar una pensión alimenticia a su hijo.

Camilo, por su parte, solicita que la guarda y custodia sea compartida, debiendo cada uno de los padres atender a los gastos que el menor requiera en los periodos en los que les corresponda estar en compañía de su hijo.

Justa obtiene una sentencia favorable tanto en primera instancia como en apelación. Las dos sentencias rechazan el régimen de guarda y custodia compartida por considerar que existe tensión entre los cónyuges lo que impedirá el diálogo, la comunicación fluida y el entendimiento entre ellos tan necesarios en éste régimen y que esta medida, en caso de adoptarse, no beneficiaría al menor. En concreto, se basa esta tensión en que ha habido un procedimiento penal en el que Justa ha sido condenada por una “falta de coacciones”, derivado de las tensiones y discrepancias que ha tenido con su esposo acerca del colegio al que debe acudir el menor.

Camilo recurre ante el Tribunal Supremo por considerar que el régimen más adecuado para su hijo es el de la guarda y custodia compartida, que éste régimen no debe considerarse como excepcional sino como normal y que no hay una tensión especial entre los cónyuges más allá de unas diferencias lógicas en la ruptura matrimonial que han derivado en la necesidad del padre de solicitar el amparo de los tribunales para la protección de sus intereses legítimos frente a la madre. Justa se opone por considerar que efectivamente existe conflictividad entre los esposos y que esta situación no es compatible con la guarda y custodia compartida.

El Tribunal Supremo señala en la sentencia que las medidas de guarda y custodia compartida deben acordarse en función de los siguientes criterios que deben analizarse caso por caso:

  • la práctica anterior de los padres en sus relaciones con el menor
  • sus aptitudes personales
  • los deseos manifestados por el menor
  • el cumplimiento por parte de los padres de sus deberes en relación con el hijo
  • el respeto mutuo en sus relaciones personales
  • el resultado de los informes exigidos legalmente (Ministerio Fiscal, especialistas cualificados …)

El Tribunal nos recuerda que esta medida no es excepcional, sino al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable porque permite hacer efectivo el deseo de los hijos de relacionarse con ambos progenitores cuando surge la crisis matrimonial y que estos puedan participar, en igualdad de condiciones, en el desarrollo y crecimiento de los menores, lo que parece también lo más beneficioso para ellos.

En definitiva, para la adopción de esta medida no se exige una relación sin fisuras entre los cónyuges sino una actitud razonable y eficiente en atención al desarrollo del hijo menor, debiendo existir entre los padres un respeto mutuo que permita adoptar actitudes y conductas que beneficien al menor.

Por todo ello, el Tribunal considera que en éste caso, aún existiendo cierta conflictividad entre los cónyuges, no existen razones que desaconsejen la adopción del régimen de guarda y custodia compartida que además permitirá fomentar la integración del menor con ambos padres, evitar el sentimiento de pérdida, evitar que se cuestione la idoneidad de los dos cónyuges para participar en la educación del hijo y estimular la cooperación de los padres en beneficio del menor.

El Tribunal Supremo revoca la sentencia recurrida y acuerda fijar el régimen de guarda y custodia compartida.

Ya lo veis, siempre que exista una situación de respeto mutuo, aún existiendo ciertos desentendimientos y fisuras en la relación entre los cónyuges respecto de la educación de los hijos, no os desaniméis, podéis solicitar el régimen de guarda y custodia compartida que podrá ser adoptado, en beneficio del menor, siendo una medida que no debemos de considerar como excepcional sino todo lo contrario, normal y deseable, tal y como nos lo ha indicado el Tribunal Supremo.

Luis Landa Canosa