firma el actaQué ocurre si al Presidente y al Secretario de una comunidad de propietarios se les olvida firmar el acta de la junta a su finalización así como en los 10 días naturales siguientes, tal y como indica la Ley de Propiedad Horizontal (LPH). Veamos una sentencia.

Tribunal Supremo. Sentencia de 20-04-2015.

En una junta de propietarios se acuerda instalar un ascensor en el edificio así como establecer las derramas que cada propietario debe de pagar por esta instalación. Uno de los propietarios, disconforme con el acuerdo de la junta, decide impugnarlo y pedir la nulidad del mismo por considerar que, al no estar firmada el acta, se está vulnerando lo dispuesto en la LPH.

Se daba la particularidad, en el caso que estamos analizando, que el acta fue finalmente firmada e incluso confirmada en una posterior junta de propietarios, a afectos de subsanar los errores existentes en la anterior. Aún así el propietario impugnante decidió seguir adelante con su demanda de nulidad de acuerdos.

La demanda fue desestimada en primera instancia y en apelación. El asunto llegó hasta el Tribunal Supremo.

El TS ratifica el criterio adoptado por la Audiencia Provincial en apelación, y considera que el hecho de que el acta carezca de firma no afecta a la validez de los acuerdos adoptados en la junta, cuya eficacia sólo dependerá de que se hayan cumplido los requisitos exigidos legalmente para la formación de la voluntad común y de las mayorías exigidas en las votaciones.

El acta no es más que el medio para documentar los acuerdos pero no para validarlos. El cierre del acta no es por lo tanto un requisito necesario para la validez de los acuerdos, adoptados como expresión de la voluntad común, sino únicamente para probar su existencia y así poder poder ejecutarlos, impugnarlos o subsanarlos.

De hecho, el TS dice que la falta de firmas es un mero defecto formal que se subsana cuando, en una junta posterior, se ratifican los acuerdos que fueron adoptados en la junta previa, como en éste caso se ha hecho. No cabe perjudicar a toda la comunidad por el incumplimiento de unos meros formalismos por parte del Presidente y del Secretario. Indica también el Tribunal que en la realidad social es cotidiano el hecho de firmarse el acta con posterioridad e incluso en la junta siguiente.

El recurso se desestima con condena en costas al propietario recurrente.

Si os pasa algo parecido siendo Presidentes de vuestra comunidad ya veis que no hay motivos para el agobio, se firma el acta con posterioridad y se ratifica el acuerdo en una junta posterior, así de sencillo, el acuerdo tendrá plena validez siempre que se cumplan los requisitos legales para la adecuada formación de la voluntad de la junta y no podrá ser objeto de impugnación por no haberse cumplido, a su debido tiempo, con el requisito formal de que el Presidente haya firmado el acta.

Luis Landa Canosa