banco no reclama el préstamoLa sentencia que hoy traemos al blog trata de un caso en el que una entidad financiera presentó, en el año 2012, una demanda contra tres personas que figuraban como deudores solidarios en una póliza de préstamo firmada en el año 1995. La entidad  pretendía, 17 años después, la condena al pago del principal adeudado más los elevados intereses de demora pactados en la póliza.

Audiencia Provincial de Sevilla. Sentencia de 10-10-2014.

El Juzgado de Primera Instancia de Sevilla estimó parcialmente la demanda condenando a los demandados a pagar únicamente el principal que adeudan pero no los intereses de demora pactados (25%) por entender que había un retraso desleal en el ejercicio de un derecho por parte del banco que había tardado 14 años desde la fecha del impago en iniciar la reclamación.

El banco, no conforme con la sentencia, presentó un recurso de apelación que se tramitó ante la Audiencia Provincial (AP) de Sevilla. En el recurso el banco alegaba que la doctrina del retraso desleal exige no sólo el transcurso del tiempo sino también una conducta del acreedor que haya podido generar la confianza en el deudor de que la deuda no se le va a reclamar, lo que consideraba que en éste caso no se producía. El banco también puso de manifiesto en su recurso que la sentencia incurría en una contradicción al aplicar esta doctrina del retraso desleal a los intereses y no al principal del préstamo.

Nos indica la AP que, según la doctrina del retraso desleal, aplicada en distintas sentencias del Tribunal Supremo, se considera que existe una actitud contraria a la buena fe cuando el acreedor ejerce el derecho a reclamar una deuda de forma tan tardía que lleve a la otra parte a pensar que ya no lo va a hacer.

Para la aplicación de esta doctrina es necesario que la conducta de una parte se pueda valorar como permisiva de la actuación de la otra o como una clara manifestación de la renuncia al derecho a reclamar, ya que el mero transcurso del tiempo no es suficiente para considerar que existe esta renuncia.

La AP Sevilla considera que en éste caso la entidad financiera ha ejercido sus derechos de forma desleal y abusiva, apartándose notoriamente de lo que es normal o habitual en estos casos y de la conducta que cabe esperarse de un banco ante un préstamo impagado.

Dice la AP que es cierto que el mero transcurso del tiempo no es suficiente para aplicar la doctrina del retraso desleal ya que el deudor sabe perfectamente lo que debe y es consciente de la necesidad de cumplir con sus obligaciones en el plazo pactado, o en el más breve posible para evitar las consecuencias que el incumplimiento entraña, pero cuando estamos en presencia, como en éste caso, de un tiempo tan prolongado (14 años) de absoluta inactividad del banco sin que conste ninguna reclamación o gestión durante éste período ni la existencia de ninguna causa que justifique esta pasividad, nos encontramos ante una situación excepcional ya que la actitud del acreedor no corresponde a un comportamiento normal lo que puede originar que el deudor de buena fe piense que el banco ha desistido de reclamar la devolución del préstamo.

La consecuencia del retraso desleal no es necesariamente la extinción de la deuda, sino sólo la eliminación de los perjuicios generados al deudor por la conducta atípica del acreedor. Dice la AP que únicamente podremos considerar extinguida la obligación cuando el deudor no pueda o tenga muy difícil su cumplimiento debido al retraso desleal en la reclamación del acreedor, lo que no ocurre en los casos de préstamos de dinero en los que, a pesar del paso del tiempo, el deudor si que puede devolver una cantidad equivalente a la que recibió.

En éste caso los perjuicios se han producido por la acumulación de unos intereses de demora que han incrementado hasta en cinco veces el importe de la deuda, los cuales deben ser eliminados como lo ha hecho el Juzgado de Primera Instancia. La AP Sevilla desestima el recurso del banco y confirma la sentencia.

No es un supuesto aislado, en mi despacho he visto más de un caso de inactividad del banco durante largos periodos de tiempo antes de reclamar. Debemos tener presente, en estos casos, la doctrina del retraso desleal y la posibilidad de defender, al menos, el impago de los intereses de demora cuando no también, en determinados supuestos, de la obligación principal.

Luis Landa Canosa