cuenta conjunta

Es una pregunta que frecuentemente nos plantean a los Abogados: “tengo mis ahorros en una cuenta conjunta ¿a quién pertenecen estos fondos?” Veamos un ejemplo.

Audiencia Provincial de Madrid. Sentencia de 31-03-2015.

La sentencia que hoy traemos al blog trata de un matrimonio, Maximino y Adela, casados en régimen de separación de bienes. El esposo tiene una cuenta de valores a su nombre en la cual están depositadas unas acciones preferentes de una entidad bancaria. Maximino vende las acciones e ingresa los fondos obtenidos (180.000 euros) en una cuenta conjunta con su esposa en la que ambos tienen facultades de disposición indistintas.

Al fallecer Maximino, su mujer, Adela, traspasa 100.000 euros a otra cuenta en la que ella figura, junto con su hija, como únicos titulares.

Al fallecimiento de Maximino se tramita un procedimiento de división judicial de patrimonios en el cual los familiares personados pretenden la inclusión en el inventario del causante de la totalidad de los fondos dispuestos por Adela por considerarse privativos de Maximino. El Juzgado de Primera Instancia admite esta pretensión.

Adela, no estando conforme con esta resolución, recurre en apelación ante la Audiencia Provincial (AP). En esencia, viene a decir que los fondos utilizados para la adquisición de las acciones preferentes eran ahorros de los esposos, no únicamente de Maximino, ya que con su profesión, Coronel jubilado del Ejercito del Aire, no pudo haber ahorrado él solo en esta proporción. También alega que el haber ingresado estos fondos en una cuenta conjunta con su esposa implica un “animus donandi” (intención de realizar una donación) por parte de su esposo ya que de lo contrario habría ingresado el dinero en una cuenta que tenía abierta en el banco en la que él figuraba como único titular.

La AP nos recuerda cual es la doctrina del Tribunal Supremo (TS) respecto a las cuentas conjuntas. Dice el TS que la titularidad conjunta sobre estas cuentas únicamente significa la posibilidad frente al banco de que ambos puedan disponer de los fondos pero sin que ello suponga la existencia de una comunidad de bienes sobre los mismos. Dice el TS que la propiedad de los fondos es una cuestión que afecta a las relaciones internas entre los cotitulares y que quien pretenda reclamar la propiedad total o parcial de los mismos deberá de acreditar que ostenta la titularidad originaria sobre los fondos depositados.

En el caso que nos ocupa entiende la AP que no se ha acreditado que el dinero con el que se adquirieron las acciones preferentes fuese de propiedad privativa de Maximino. No consta en éste caso cual es el origen de los fondos, lo que no se ha podido comprobar ya que no se han aportado los movimientos de la cuenta desde su apertura hasta la fecha de transmisión de las acciones. Tampoco consta con claridad las profesiones y fuentes de ingresos de los esposos que permita aportar algún dato adicional sobre el origen de los fondos.

Nos indica igualmente el Tribunal que aunque fue el esposo quien adquirió las acciones preferentes y las depositó en una cuenta de valores de su exclusiva titularidad al venderlas ingresó el producto de la venta en una cuenta de titularidad conjunta en la que además se cargaban los gastos comunes de ambos cónyuges. Si hubiesen sido fondos privativos lo normal habría sido ingresar los fondos en otra cuenta que tenía Maximino en la cual no figuraba su esposa. Todo ello hace pensar, a juicio de la AP, en el carácter común del dinero o, al menos, la voluntad de Maximino de darles el carácter común (animus donandi).

Dice la AP que al no constar a quién pertenecen dichos fondos, se aplicará el artículo 1441 del Código Civil, que indica que “cuando no sea posible acreditar a cuál de los cónyuges pertenece algún bien o derecho, corresponderá a ambos por mitad. “

La AP estima el recurso de Adela considerándose por lo tanto los fondos de carácter común.

Es un tema a tener muy en cuenta teniendo siempre la máxima precaución a la hora de traspasar fondos a cuentas de titularidad conjunta ya que ello no significa la copropiedad del dinero , debiendo dejar bien clara la voluntad de donar los fondos o, en caso contrario, debiendo poder acreditarse el origen del dinero que será el que afecte, en definitiva, a la titularidad del mismo.

Luis Landa Canosa

 @luislanda