donación inoficiosaEl artículo 636 del Código Civil dice: “…ninguno podrá dar ni recibir, por vía de donación, más de lo que pueda dar o recibir por testamento.” Veamos, con el ejemplo de una sentencia, qué es una donación inoficiosa y lo que esto implica.

Audiencia Provincial de Madrid. Sentencia de 26-12-2014.

Cristóbal, que mantiene una mala relación con sus hijos, decide hacer unas donaciones económicas cuantiosas a su buen amigo Miguel para evitar que en el futuro sus descendientes puedan heredar su patrimonio.

Al fallecer Cristóbal, sus hijos, Salvador y Carlos María,  deciden demandar a Miguel por considerar que las donaciones recibidas son inoficiosas (exceden del importe del que el testador podía disponer libremente), reclamándole la devolución de parte de lo recibido en la medida en que perjudicaba sus derechos legitimarios.

La sentencia dictada en primera instancia considera probado que Miguel recibió de Cristóbal, mediante tres transferencias bancarias, dinero por valor superior a medio millón de euros; que Cristóbal le cedió a Miguel los derechos de cobro de un crédito que ostentaba en Venezuela, frente a un tercero, por la venta de una parcela de la que era propietario en aquél país y, finalmente, que en la venta de una propiedad de Cristóbal a Miguel una parte del precio no le fue pagado, siendo todas estas cantidades consideradas como donaciones.

El Juzgado de Primera Instancia de Madrid estima parcialmente la demanda presentada por Salvador y Carlos María, declara inoficiosas las donaciones, y les reconoce el derecho a percibir una cantidad, inferior a la reclamada, que debe serles reintegrada por Miguel.

No estando Miguel conforme con la sentencia, decide recurrir en apelación ante la Audiencia Provincial (AP) de Madrid. En su recurso se opone a las peticiones de los demandantes por considerar que no existieron donaciones ya que una parte del dinero recibido se destinó a sufragar diversos gastos de Cristóbal y que el resto le fue devuelto.

La AP de Madrid considera que nada de ello se ha acreditado en el juicio y que, por lo tanto, deben ser consideradas todas las cantidades recibidas como donaciones. Para determinar si son inoficiosas, la AP repasa en la sentencia la normativa del Código Civil al respecto.

Nos recuerda la AP que existe un principio sucesorio fundamental en derecho y es el de la “inviolabilidad o intangibilidad de las legítimas” que conlleva la imposibilidad de llevar a cabo renuncias o transacciones sobre la misma y la imperativa reducción de las disposiciones testamentarias que mengüen la legítima en lo que fueren inoficiosas o excesivas.

Se consideran legitimarios, entre otros, los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes. Constituye su legítima las dos terceras partes del haber hereditario del padre y de la madre, pudiendo destinar el testador uno de estos dos tercios (el de mejora) para mejorar a uno o varios de ellos.

Para el cálculo de las legítimas debe tenerse en cuenta el valor líquido de los bienes que quedaron a la muerte del testador (llamado “relictum”) y adicionar las donaciones efectuadas en vida (llamado “donatum”). Si las donaciones se hubiesen hecho a extraños se imputarán a la parte libre de que el testador hubiese podido disponer por su última voluntad y, serán reducidas por inoficiosas, si exceden del tercio de libre disposición. Eso sí, las donaciones mantienen todos sus efectos durante la vida del donante, pudiendo mientras tanto el donatario hacer suyos los frutos y las rentas que se obtengan.

Nos dice la AP que, en estos casos, también deben considerarse nulas las donaciones encubiertas del causante que pretende favorecer a un tercero en perjuicio de sus legitimarios, cuando se realizan bajo la apariencia de un contrato oneroso (por ejemplo una compraventa simulada), ya que éste negocio jurídico se fundaría en una causa ilícita.

La AP de Madrid desestima el recurso presentado por Miguel. Las donaciones realizadas por Cristóbal perjudicaron las legítimas de sus herederos forzosos, al exceder del tercio de libre disposición, debiendo por lo tanto considerarse las mismas como inoficiosas lo que conlleva la obligación de reducirlas y devolver, en la proporción indicada en la sentencia de primera instancia, las cantidades recibidas más sus intereses.

Espero que con esta entrada del blog hayamos arrojado algo de luz al complicado tema de las donaciones a terceros cuando entran en conflicto con los derechos legitimarios de los herederos forzosos y hayamos desterrado la errónea creencia popular: “el dinero es mío y se lo puedo regalar todo a quien yo quiera”.

Luis Landa Canosa