hipoteca multidivisaHoy trataremos sobre un producto bancario que también está dando mucho que hablar, la hipoteca multidivisa , y las posibilidades reales de reclamar en caso de haber contratado una de ellas.

Audiencia Provincial de Barcelona. Sentencia de 27-11-15.

Paulino es titular de una hipoteca multidivisa referenciada en yen japonés y en la que el índice de referencia sobre el que se aplica el diferencial es el LIBOR (London Interbank Offered Rate) en lugar del EURIBOR.

La evolución de esta moneda frente al euro, durante los últimos años, le ha incrementado sustancialmente las cuotas a pagar y, considerando que ha sufrido un error a la hora de contratar el producto, decide demandar a su banco.

En la demanda solicita que se declare la nulidad de las claúsulas de “opción multidivisa” de su escritura por haber prestado su consentimiento por error y que se condene al banco a dejar referenciado su préstamo en euros, recalculando las cuotas pagadas hasta la fecha y aplicando el exceso a la amortización del capital.

La cláusula de “opción multidivisa” permite al cliente decidir, al principio de cada periodo de intereses, pagar durante dicho tiempo el préstamo en euros o en una de las divisas alternativas que figuran en el contrato.

El préstamo incluía también una cláusula en virtud de la cual Paulino se comprometía a mantener la equivalencia entre la divisa prestada y su contravalor en euros, de forma que si esta superaba el 5% se comprometía a cancelar parcialmente el capital pendiente de amortizar del préstamo a efectos de mantener siempre esta equivalencia.

El Juzgado de Primera Instancia de Barcelona desestima su demanda por considerar que el riesgo de la operación figuraba en la escritura y que cuando Paulino decidió referenciar su hipoteca al yen, lo hacía porque sabía que en ese momento le beneficiaba pero también sabía, porque así consta en el contrato, que la situación podía cambiar durante la duración del préstamo (27 años).

Paulino, no estando conforme con la sentencia, decide recurrir en apelación ante la Audiencia Provincial (AP) de Barcelona.

El recurso se basa en que no se entregó una información clara, precisa y suficiente sobre la naturaleza y riesgos del préstamo contratado; que existía una relación de confianza con el Director de la sucursal lo que llevaba a Paulino a asumir sus recomendaciones; que la iniciativa de la contratación en yenes partió de la entidad;  que su perfil como cliente no era el adecuado para éste tipo de contrato y que había informes que acreditaban, en el momento de la contratación, que los pronósticos de evolución del yen desaconsejaban la operación.

La Audiencia Provincial, nos dice que a las hipotecas multidivisa no se les aplica la Directiva MIFID, tal y como consta en la memoria anual del año 2012 del Banco de España.  Nos indica que éste tipo de producto está incluido en el ámbito de aplicación de la Ley del Mercado de Valores (LMV), siendo un instrumento financiero complejo, debiendo por lo tanto cumplirse con los deberes de información que en dicha normativa se impone.

Entiende la AP que la entidad financiera debe de clasificar a sus clientes entre profesionales (aquellos a quienes se presume experiencia, conocimientos y cualificación necesarios para tomar sus propias decisiones de inversión y valorar correctamente sus riesgos) y minoristas (el resto).

No consta que Paulino, que es médico de profesión, fuera un inversor experimentado ni que tuviese una formación financiera, siendo por lo tanto un cliente minorista. A pesar de que el banco manifestó que había suscrito varios productos bancarios complejos, no ha aportado ninguna prueba que lo acredite.

De nada sirve la mención en los contratos de que el demandante exonera al banco de cualquier responsabilidad derivada del riesgo de cambio de la divisa porque para saltarse la protección que la normativa confiere a los clientes minoristas Paulino debía de haber renunciado a ello, solicitando ser clasificado como profesional, y no lo hizo.

Corresponde a la entidad demandada la carga de probar que informó de manera clara y suficiente al demandante, pero no ha aportado ninguna prueba que lo acredite.

El Director de la sucursal manifestó en el juicio que no se le había hecho firmar al cliente una oferta vinculante, destacó la dificultad de prever la evolución del yen, y reconoció no haber informado a Paulino de la cláusula que le obligaba, en su caso, a cancelar parcialmente el capital pendiente para mantener la equivalencia de la divisa prestada con el euro.

Entiende la AP que el banco dió al cliente una información limitada al momento de la contratación del préstamo informándole de que, en aquel momento, la operación era favorable ya que los intereses serían inferiores si se contrataba en yenes pero sin mencionar el riesgo que supondría en el futuro la volatilidad de esa divisa.

Nos dice la AP que en éste tipo de hipotecas, en los últimos años, existe una dificultad añadida pues, además de la posible depreciación del valor del inmueble adquirido, las divisas más utilizadas se han apreciado debiendo abonar los clientes unas cuotas más elevadas y, en muchos casos, adeudando ahora una cantidad en euros mayor que cuando suscribieron el préstamo hipotecario.

Concluye la AP que, en éste caso, estamos en presencia de un error provocado por la entidad al no haber cumplido con el deber, legalmente impuesto, de asesorar adecuadamente al cliente.

Se estima el recurso de Paulino, se declara la nulidad parcial de las cláusulas “opción multidivisa” correspondiendo a la entidad demandada referenciar el préstamo a euros y recalcular los intereses que debieron haber sido abonados así como el capital que resulte pendiente de amortización.

En éste caso, la reclamación ha sido favorable al cliente pero debo avisar que el criterio no es pacífico entre las Audiencias Provinciales no pudiendo, a esta fecha, considerarse que estemos en presencia de un “engaño generalizado” como el de las participaciones preferentes, cuyas reclamaciones son estimadas en la práctica totalidad de los casos. De hecho, la Audiencia Provincial de Madrid ha desestimado en diversas sentencias, dictadas a finales del año 2015, las reclamaciones formuladas por los clientes de los bancos.

Por lo tanto, cada asunto debe analizarse con detalle, por parte de un especialista, para valorar la viabilidad de la reclamación antes de iniciar una acción judicial que pueda conducirnos a una posible desestimación de la demanda planteada, con las consecuencias que ello implicaría.

Luis Landa Canosa

 @luislanda