intereses abusivos creditos al consumo

Hoy vamos a tratar el tema de los créditos al consumo concedidos por entidades financieras y el límite de los intereses que a los mismos se pueden aplicar para no ser considerados como usureros (abusivos), así como las consecuencias que ello implicaría según la reciente doctrina del Tribunal Supremo.

Tribunal Supremo. Sentencia de 25-11-15.

Mateo concertó en el año 2001 con una entidad de crédito un contrato de “préstamo personal revolving” según el cual podía disponer de hasta una cantidad máxima fijada en su contrato a un tipo remuneratorio del 24,6% TAE y un interés de demora resultante de incrementar el remuneratorio en 4,5 puntos porcentuales.

Mateo podía disponer del préstamo bien mediante llamadas telefónicas para solicitar que le ingresasen las cantidades que solicitase en su cuenta corriente o bien mediante el uso de una tarjeta que le entregó la entidad. Para el pago del préstamo la entidad de crédito le cargaba mensualmente una cuota en su cuenta corriente.

En el año 2009 Mateo empezó a tener dificultades económicas y a no pagar las cuotas, lo que generó unos intereses de demora y unas comisiones por impago.

En el año 2011, la entidad de crédito demandó a Mateo en reclamación del saldo de la cuenta de crédito y los intereses de demora, en total unos 12.000 euros.

Tanto el Juzgado de Primera Instancia como posteriormente, en vía de apelación, la Audiencia Provincial, estimaron la demanda y no aceptaron los argumentos de Mateo que consideraba que la operación de crédito tenía carácter usurario y que los intereses de demora eran abusivos.

No estando conforme con ambas sentencias, Mateo decidió recurrir en casación ante el Tribunal Supremo (TS) basando su recurso en que el interés remuneratorio pactado era superior en más del doble a los intereses medios de los créditos al consumo aplicables en la fecha en que se concertó y superaba hasta en cuatro veces el interés legal del dinero, lo que era abusivo, y que habiendo dispuesto de unos 25.000 euros del préstamo ya había pagado, con sus intereses, unos 31.000 euros, reclamándole aún la entidad de crédito unos 12.000 euros, debiendo considerarse por todo ello que el crédito ya estaba completamente pagado.

Nos dice el TS que aunque no estemos propiamente ante un contrato de préstamo sino ante una operación de crédito al consumo, se aplica la Ley de Represión de la Usura (LRU) de 1908 ya que en su artículo 9 se establece que se aplicará a “toda operación sustancialmente equivalente a un préstamo de dinero”.

El artículo 1 LRU señala que “Será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales”.

Nos indica el TS que para que la operación de crédito se considere usuraria basta con que se den los requisitos del primer inciso del artículo 1, es decir, que tenga “un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso”, sin que sea necesario que se den el resto de las circunstancias previstas en dicho precepto.

El interés que ha de tomarse para ver si es “notablemente superior al normal del dinero” es el TAE de la operación y ha de compararse con el normal del dinero, no con el interés legal, pudiendo tomarse como base las estadísticas que publica periódicamente el Banco de España en función de los datos que le remiten las entidades de crédito sobre los tipos de interés que aplican a distintas modalidades de operaciones activas y pasivas.

En éste caso, el Juzgado de Primera Instancia ya declaró que el TAE del 24,6% pactado superaba el doble del interés medio ordinario aplicable en aquella época a las operaciones de crédito al consumo, pero no lo consideraba excesivo, indicándonos el TS que no se trata de determinar si es o no excesivo sino si es “notablemente superior al normal del dinero” y en éste caso si lo es.

Para que el préstamo pueda ser considerado usurario es necesario que, además, sea “manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso”. Para demostrar que en éste caso no era así la entidad de crédito debía de haber alegado y probado que concurrían unas circunstancias excepcionales que justificaban aplicar un tipo de interés anormalmente alto en base al riesgo de la operación, pero no lo hizo.

Nos dice el TS que no puede justificarse un interés tan desproporcionadamente alto, como el que en éste caso se aplicó, en base al alto nivel de impago que se da habitualmente en las operaciones de crédito al consumo, concedidas de un modo ágil y sin comprobar adecuadamente la capacidad de pago del prestatario, ya que éste tipo de préstamos concedidos de un modo irresponsable son los que facilitan el sobreendeudamiento de los consumidores.

Además, el TS nos dice que no se puede brindar protección jurídica al hecho de que se haga pagar con un tipo de interés tan elevado a quien cumple regularmente sus obligaciones, en base al elevado nivel de impago que generalmente existe en éste tipo de operaciones.

Como consecuencia de todo ello, el TS considera usurario el “crédito revolving” concedido a Mateo, declarándolo nulo.

Nos recuerda el TS que el artículo 3 LRU dice: “Declarada con arreglo a esta ley la nulidad de un contrato, el prestatario estará obligado a entregar tan sólo la suma recibida; y si hubiera satisfecho parte de aquélla y los intereses vencidos, el prestamista devolverá al prestatario lo que, tomando en cuenta el total de lo percibido, exceda del capital prestado.”

Por ello, como consecuencia de la nulidad del crédito, el TS declara la obligación de Mateo de devolver únicamente el principal prestado, que ya ha pagado sobradamente, desestimándose la demanda por cuanto las cantidades que se le reclaman en la misma corresponden únicamente a intereses de demora.

Sin embargo, al no haberse formulado reconvención, el TS no puede aplicar en éste caso la segunda parte del artículo 3, que obligaría a la entidad financiera a devolver a Mateo todos los intereses ya pagados.

La reconvención es la petición que introduce el demandado al contestar la demanda cuando no sólo pide la desestimación de ésta sino que solicita algún pronunciamiento nuevo por parte del Juez.

Aviso a “navegantes”, es un tema a tener en cuenta, las entidades financieras conceden frecuentemente créditos al consumo, como el que trata esta sentencia, con unos intereses excesivamente elevados que podrían ser considerados usurarios con la consecuencia de que el crédito pueda ser declarado nulo por un tribunal, lo que conllevaría la obligación de devolver únicamente el capital prestado y, si se hubiesen pagado intereses, debiendo además reintegrarse estos al prestatario.

Luis Landa Canosa

 @luislanda